Consejos de Expertos para el Manejo del Dolor Muscular Post-Ejercicio (Agujetas)

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El dolor muscular que aparece tras una actividad física intensa, conocido popularmente como agujetas o científicamente como dolor muscular de aparición tardía (DOMS), sigue siendo objeto de numerosos mitos. Contrario a la creencia popular, el ácido láctico no es el culpable principal. Este artículo, basado en la opinión de especialistas, explora las verdaderas causas de este malestar y ofrece consejos prácticos para su prevención y alivio, desmintiendo remedios ineficaces como el agua con azúcar.

Las agujetas se manifiestan típicamente al día siguiente de un esfuerzo físico exigente, alcanzando su punto álgido en 48 horas y pudiendo persistir hasta una semana. Carlos Ortiz, un fisioterapeuta del Hospital Quirónsalud Clideba, señala que los síntomas incluyen tensión, sensibilidad y reducción de la fuerza muscular, además de hinchazón en las áreas afectadas. La aparición de este dolor no implica necesariamente una ejecución incorrecta del ejercicio, sino más bien la exposición de los músculos a una actividad novedosa, un aumento en la intensidad o la carga de trabajo.

Entre las teorías que explican el origen de las agujetas, la más aceptada es la teoría mecánica. Esta postula que el dolor surge de microrroturas en las fibras musculares, especialmente durante contracciones excéntricas (cuando el músculo se estira bajo tensión). La inflamación resultante y el proceso de reparación de estas microlesiones, junto con la generación de nuevas fibras musculares, son los verdaderos causantes del característico dolor. Otras teorías, como la del ácido láctico, han sido descartadas, ya que estudios no han encontrado lactato cristalizado en humanos, y los niveles de lactato se mantienen constantes antes y después del ejercicio.

Para manejar y mitigar las agujetas, el fisioterapeuta Carlos Ortiz sugiere medidas que faciliten la 'limpieza' del músculo de metabolitos inflamatorios. Esto se logra incrementando el flujo sanguíneo a la zona afectada. Es recomendable repetir la actividad que causó el dolor, pero con menor intensidad, realizar estiramientos suaves sin forzar y aplicar masajes ligeros en las áreas doloridas. La hidratación adecuada, mediante el consumo de más agua, es crucial, y en casos de dolor severo, se puede considerar el uso de antiinflamatorios.

La prevención es fundamental para evitar la aparición de agujetas. Ortiz aconseja una preparación física progresiva y adaptada. Es esencial calentar todos los grupos musculares antes de cada sesión y, si se está desentrenado, comenzar con una intensidad baja y aumentarla gradualmente. Incrementar la carga de trabajo semanalmente y realizar estiramientos exhaustivos al finalizar el ejercicio son estrategias clave. El mito del agua con azúcar, basado en una comprensión errónea del ácido láctico, carece de eficacia. Además, una alimentación balanceada, rica en proteínas y carbohidratos, contribuye significativamente a una óptima recuperación muscular.

La fisioterapia moderna ofrece diversas técnicas para reducir eficazmente el dolor y la inflamación de las agujetas, acelerando la recuperación. Estas incluyen masajes suaves para drenar sustancias inflamatorias, criomasajes o masajes con hielo, y baños de agua fría para reducir la hinchazón. También se emplean estiramientos post-isométricos para la descongestión muscular, vendajes neuromusculares para relajar las fibras y diatermia para favorecer la regeneración y cicatrización de las microrroturas musculares, facilitando así una recuperación más rápida y eficiente del organismo.

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